El príncipe Enrique, tercero en la sucesión real británica, va a ir con su regimiento ‘azules y reales’ a Iraq. Por primera vez desde que su tío Andrés piloteó helicópteros en las Malvinas 1982 un miembro de la familia monárquica va a combatir en la guerra.
Sin embargo, Enrique va a estar en una unidad terrestre en el llano y operando diariamente en territorio hostil. Esto es una situación distinta a la de Andrés o a la que algunos comentaristas ingleses anhelasen. Esta vez el miembro de la familia real va a luchar pero no en la marina o en la aviación durmiendo y basándose en naves o bases lejos del fuego enemigo.
La presencia de Enrique busca levantar la moral de las tropas británicas apenas Blair anuncia su gradual repliegue de Iraq y mejorar la imagen interna de la monarquía. Sin embargo, Enrique se convertirá en un imán para los insurgentes quienes buscarán producir más bajas en las tropas británicas buscando transformar al hijo de la princesa Diana en un trofeo de guerra.
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