El Primer Ministro italiano Romani Prodi renunció debido a que no pudo obtener los 160 votos que requería en el Senado para refrendar su política externa. Quedó apenas a dos votos de esa marca mientras los votos en contra fueron 136. Varios aliados comunistas suyos no le respaldaron pues se oponen a mantener 1,200 tropas italianas en Afganistán y a que EEUU amplíe su base en Vicenza.
La oposición derechista clamó por la caída de Prodi y pide elecciones anticipadas donde creen poder ganarlas. El presidente italiano podría también encomendar a Prodi hacer una nueva coalición (con los democristianos que se han distanciado de Berlusconi y sin la izquierda dura) o dar paso a un gabinete “técnico”.
Esta es la tercera oportunidad que Prodi renuncia al premierato. Las dos anteriores fueron en 1997 y 1998. Esta vez él duró 281 días en el cargo. Lo ocurrido recuerda a las anteriores crisis italianas en las que los gobiernos muchas veces no duraban ni un año. Ello se da en medio de un alto desempleo y en un país inestable donde son fuertes las extremas derecha e izquierda.
Ninguna potencia se ha caracterizado por tener tan alta variación de gobiernos como Italia. Desde que en 1943 cayó Mussolini la nueva república ha tenido una cuarentena de gobiernos.: un promedio de uno cada año y medio.
El cargo más importante es el del presidente del consejo de ministros (primer ministro) quien depende del parlamento. La heterogénea coalición oficialista Verde Olivo debe esforzarse en contentar a unas 16 fuerzas que van desde católicos a comunistas.
Aunque Prodi logre que la izquierda dura le avale o consiga nuevos aliados democristianos su gobierno es frágil. Varios de los partidos que le apoyan lo hacen más que por identificarse con su programa, por el temor a que sin Prodi Italia pueda caer en el caos o retornar al berlusconismo
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