Sarko: Sí
Londres.- El sí que recibió ‘Sarko’ en las presidenciales francesas implicará que él crea sentirse fuerte para dar un viraje que afectará Europa y al mundo.
El nuevo mandatario conservador marcará distancia con la forma en la que Chirac chocaba tanto con Bush y en la que éste se mostraba cauto en desmantelar el ‘estado benefactor’.
Sarkozy acercará París al eje Washington-Londres, buscará reactivar alguna forma de constitución europea y presionará al consejo de seguridad para tener una línea más hostil hacia Irán.
En Francia él querrá fomentar el empleo y la inversión privada restringiendo la jornada laboral de 35 horas semanales, reduciendo beneficios sociales e impuestos a las ganancias y privatizando más servicios públicos.
Apenas él fue electo estallaron protestas violentas en varias urbes galas. En su primer discurso presidencial ‘Sarko’ se mostró cauto y conciliador. El quiere reformas a lo Thatcher que traigan ‘orden y trabajo’ pero teme desencadenar masivas protestas, dividir a su nación y no ganar las legislativas de junio.
Sarko-cismo
Londres.- El conservador Sarkozy ganó la presidencia francesa con una substancial ventaja sobre la socialdemócrata Royal (53% a 47%). Esta es la tercera vez consecutiva que los republicanos gaullistas derrotan a los socialistas en las presidenciales galas.
Royal fracasó en presentar un programa coherente pues, por una parte, quería abrazar reformas liberales y propuestas nacionalistas tipo Sarkozy y, por otro lado, no se desprendía de viejas posturas sociales de izquierda. Su partido entrará en crisis. Los royalistas buscarán una renovación tipo Blair inclinándose hacia el centro mientras que la izquierda se ligará a los sindicatos para organizar protestas contra las reformas monetaristas que Sarkozy ahora concibe que tiene un mandato claro para implementar pronto.
'Sarko' quiere un cismo político en Francia cambiando su política externa (hacia una más amigable con EEUU) y su política interna (promoviendo más la inversión privada, restringiendo más a la inmigración, recortando subsidios sociales y la jornada laboral que es hoy de 35 horas semanales).
La batalla gala no ha culminado. El 10 y 17 de Junio son las elecciones legislativas. Si Sarkozy quiere implementar su programa requiere conseguir allí mayoría absoluta. La izquierda anhela triunfar en éstas para minar a Sarkozy y tal vez obligarle a hacer una cohabitación con un primer ministro socialista.
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