Encuentro entre dos mares
El Museo del Barro participa en la Bienal de Valencia. Por primera vez se exhiben, en pie de igualdad en una Bienal de Arte Contemporáneo, diversas obras de arte urbano, popular e indígena del Paraguay
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Se exhiben por primera vez en la BIENAL DE VALENCIA, España, en el contexto de la exposición OTRAS CONTEMPORANEIDADES, con un total de 137 máscaras |
La selección de obras y la investigación visual es iniciativa del chileno Justo Pastor Mellado. El Museo del Barro expone en Europa una gran colección de obras -en cantidad y calidad- que ponen de manifiesto el CAPITAL CREATIVO del país, promoviendo nuestra diversidad cultural y las 3 grandes miradas que conforman el Paraguay contemporáneo: lo INDÍGENA, lo CAMPESINO y lo URBANO. Se exhiben por primera vez en la BIENAL DE VALENCIA, España, en el contexto de la exposición OTRAS CONTEMPORANEIDADES, con un total de 137 máscaras del Kambá Ra'angá (o figura de negro, en guaraní) realizadas por los artistas populares Gilberto Pérez, Prisciliano Candia, Vidal Esquivel de Altos y Tobatí; trajes ceremoniales y arte plumario de la nación Ishir del Chaco Paraguayo; óleos de gran formato de Ignacio Núñez Soler y una xilopintura mural de Carlos Colombino de casi 27 metros cuadrados. Dicho mural de Colombino ha sido donado al Museo de la Solidaridad Salvador Allende, de Chile.
EL CAV/MUSEO DEL BARRO es una institución sin fines de lucro dedicada a la colección, conservación, exhibición y difusión de obras de arte del Paraguay y de Iberoamérica, con el apoyo de Itapú Binacional, la Cámara de Senadores, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), la Embajada de España en Paraguay, y el valioso aporte de numerosos particulares y empresas que hacen posible la sostenibilidad de este proyecto cultural y educativo de desarrollo local.
JUSTO PASTOR MELLADO, investigador chileno y curador del proyecto, ha seleccionado las obras y la experiencia de este museo nos plantea ¿de quiénes somos contemporáneos?. Dado que el Paraguay, como muchos países latinoamericanos, se encuentra conformado por una nación pluricultural y multiétnica, el Museo presenta las piezas de arte indígena, campesino y urbano, contemporáneos, a partir de un guión museológico y museográfico que las considera provistas de valores equivalentes de calidad y dotadas de los mismos derechos culturales. Mellado afirma que "El estudio de la experiencia instituyente del Museo del Barro de Asunción, más que una edificación material, es un programa de producción de colectividad, afirma prácticas de documentación y de archivo, así como formaliza la visibilidad de prácticas artísticas que dan cuenta de un 'arte de la organización' de dispositivos portadores de potencias que expanden los límites del espacio artístico."
EL ENCUENTRO ENTRE DOS MARES / Bienal de Sao Paulo-Valencia estará abierto al público del 28 de marzo al 17 junio de 2007. La Comunidad Valenciana se convierte así en la puerta de entrada a Europa del arte iberoamericano, en el escaparate cultural del arte contemporáneo que se está haciendo al otro lado del océano, estableciendo un puente cultural entre los dos continentes. Otras contemporaneidades.
Convivencias problemáticas es el título de una de las muestras que se presentarán en La Nave de Sagunt y la Gallera, y que mostrará la riqueza infinita del arte iberoamericano e incluyen las obras más experimentales y vanguardistas, pero también las de culturas diferentes, de indígenas, de mestizos, de minorías inmigrantes y de sectores alternativos. Los valores de la convivencia en armonía, la tolerancia y la solidaridad son fundamentales ya que ayudan a acercar estas posiciones diversas. En un mundo globalizado, adquiere cada vez más peso la figura de la diversidad cultural y la necesidad de afirmar valores para la convivencia a través del arte. No existe un único modelo de contemporaneidad. Hay que desterrar la idea de que sólo el arte occidental es contemporáneo, un mito que denota una posición etnocéntrica y de tintes colonialistas.
La figura del encuentro compartido por encima de los mares supone una metáfora de la voluntad de solidaridad y convivencia. Pero también un esfuerzo por saldar distancias, por potenciar productivamente la diferencia y hacer de ella un principio de enriquecimiento cultural
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