La escuela en Paraguay es centro de violencia para los niños
Niños, niñas y adolescentes paraguayos reportan la escuela como uno de los lugares donde más manifestaciones de violencia existen, según un estudio realizado por la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA) para el informe mundial sobre violencia contra la niñez.
La investigación señala que la violencia se manifiesta de adultos y docentes hacia los niños, niñas y adolescentes, y en especial de los de mayor edad a los de menor edad, que están prácticamente obligados a hacer mandados para ellos, someterse a lo que les piden realizar y ser objeto de burlas y golpes constantes.
El informe de la CDIA incluso menciona que en algunas escuelas se sigue sometiendo a los estudiantes a situaciones aberrantes, como arrodillarlos sobre maíz o arroz, pegarles con la regla o borrador, estirar de las orejas o del cabello, como “correctores” habituales y consensuados. La coordinadora destaca que esta visión autoritaria de la enseñanza aún no se ha desterrado, a pesar de que la reforma educativa se implementó hace 10 años y busca justamente la democratización de los procesos de educación y los cambios en la visión del educando.
“Los niños, niñas y adolescentes piensan que los docentes necesitan capacitarse en los derechos de la niñez y que son muy responsables en la eliminación de la violencia en las escuelas”, indica la CDIA en su informe.
La investigación resalta la discriminación que sufren niños, niñas y adolescentes paraguayos en la escuela, ya sea porque trabajan o porque tienen discapacidades, marginándolos y humillándolos. La discriminación se da también en los colegios con los estudiantes que tienen códigos propios, como usar el cabello largo, aritos o por tener formas particulares de vestirse, así como con aquellos tienen una orientación diferente a la heterosexual.
El estudio destaca los casos de discriminación de género, con actos de violencia verbal y física, que ocurrieron en algunos colegios que eran solamente de alumnos y en los últimos años decidieron admitir también a alumnas, y viceversa.
Como punto positivo, el informe apunta que en los últimos años varios docentes fueron procesados y penalizados por acosar o abusar sexualmente de adolescentes estudiantes, aunque todavía se presume que muchos casos no son denunciados.
De cualquier manera, en el Paraguay faltan leyes que prohíban expresamente el castigo corporal o físico en la escuela.
BUSCANDO SOLUCIONES
¿Qué hacer ante la presencia de la violencia en las escuelas? Es urgente que el Estado asuma su rol de garante de los derechos humanos. En este caso se trata de garantizar la integridad física, psicológica y social de los estudiantes en un espacio que supuestamente es uno de los más democráticos: la escuela. Es indispensable establecer políticas públicas de prevención de las distintas formas de violencia que hoy conviven en el sistema educativo.
El discurso se debe acompañar de hechos. Hay que educar para la paz, y ésta se logra sólo si participan todos los agentes educativos.
Pero también es crucial que las políticas públicas favorezcan, apoyen y encaucen la tarea. Es fundamental que los maestros y maestras se involucren en la prevención primaria de la violencia escolar, pero para que esto ocurra el Estado debe incorporar estos temas en la formación académica de los docentes. |