| Infrahumana condición de vida de una pobre anciana
Vive en el sucio, nauseabundo y miserable espacio existente debajo del piso de la casa de madera de su hijo en el barrio San Rafael de Ciudad del Este, a orillas del arroyo Acaraymi.
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Doña María José Arias de Benítez de 69 años de edad, junto con su hija Hermelinda Arias de 45 años, viven debajo del piso de esta casa, que se puede observar en las imágenes. |
Ese sector de la ciudad se caracteriza por las viviendas precarias en que moran los marginados pobladores de la capital de Alto Paraná
La pobre anciana, es la señora María José Arias de Benítez de 69 años de edad, oriunda de Coronel Oviedo, quien en compañía de su hija, Hermelinda Arias de 45 años, viven debajo del piso de la casa del hijo de doña María, Alberto Arias quien permitió que las mujeres se instalen en ese lugar.
María José manifestó, que vive en esas condiciones desde hace mas de cinco meses, a raíz de una separación con su cónyuge, Timoteo Benítez (72 años) quién la desalojó del rancho en que vivían en una propiedad de tres hectáreas por haber traído una nueva pareja de mucho menos edad que él.
Ambas mujeres desamparadas no tuvieron otro recurso que solicitar ayuda a sus familiares, dequienes no recibieron ningún respaldo para construir una pequeña pieza para las dos, entonces su hijo procedió a ubicarlas debajo de la casa de madera en que viven, que esta pegada a un pequeño chiquero de chanchos que despiden un pésimo olor.
Abandonadas a su suerte; doña María José , también señalo que no recibe ningún tipo de ayuda económica de ninguno de sus familiares ni vecinos, teniendo que recurrir muchas veces a mendigar para poder comer, así mismo realizar la recolección de latitas para su posterior venta para poder subsistir, aparte también agregó que solo cuentan con el agua del arroyo que es donde se higienizan y lavan sus ropas.
Doña María José,también indico que no tiene ningún otro lugar a dónde ir, señalando la buena voluntad de su hijo al dejarla instalarse debajo de su casa, un espacio no mayor a 2,50 metros por cuatro metros y una altura de 1,50, solicitó también a la gente de bien que quiera ayudarla a acceder a unas tablas viejas para poder tener un techo digno ya que cada vez que llueve y hace frió deben permanecer en una cama por el excesivo raudal que pasa por debajo de la humilde casita.
También habló de los innumerables pedidos hechos a las autoridades para poder acceder a algún tipo de ayuda, sin tener respuesta alguna, finalizó su triste historia doña Maria José Arias de Benítez.
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