| Demócratas vs Republicanos
Por Isaac Bigio
Analista Internacional
Desde hace siglo y medio la política norteamericana está basada en dos grandes partidos (el republicano y el demócrata), los mismos que son los más grandes de Occidente y del mundo industrializado.
De los 200 millones de estadounidenses aptos para votar unos 55 millones están registrados como republicanos, 72 millones como demócratas y solo una minoría de 42 millones como no partidizados.
La posibilidad que se estructuren terceros partidos nunca ha roto ese duopolio. Candidaturas que competían con los republicanos desde la derecha, como la del multimillonario Ross Perot ayudaron a que Bill Clinton gane en 1992 y 1996.
La candidatura ecologista de Ralph Nader quitó por la izquierda algunos pocos votos al demócrata Al Gore, con lo cual él perdió ante Bush en el 2000.
Los roles de estos partidos han cambiado con el tiempo pues ambos han operado una gran transmutación. El Partido Republicano se fundó en 1854 postulando erradicar dos plagas: la esclavitud y la poligamia (la primera estaba legalizada en los Estados del sur y la segunda en Utah). Su reducto era el Noreste, el cual fue clave para que en 1860 Abraham Lincoln fuese el primero de sus 18 Presidentes en ser electo. Entonces Marx y los socialistas les veían como progresivos y les apoyaron durante la guerra civil (1861-67). Tras que este conflicto emancipó a los afroamericanos, éstos tendieron a alienarse con los republicanos.
El Partido Demócrata hunde sus raíces en el movimiento que Thomas Jefferson creó en los 1790’s y en los gobiernos que tuvo EEUU entre 1801 y 1841. Si bien tenía una retórica contra la aristocracia y a favor de los granjeros, trabajadores e inmigrantes irlandeses, los demócratas impulsaron guerras contra México y los indios. En la cuestión de la esclavitud ellos toleraron ésta en el sur y cuando la guerra civil estalló muchos de sus sectores no quisieron combatir en el bando abolicionista. La principal base de dicho partido era el “sólido sur”.
Sin embargo, el noreste ha pasado de ser el baluarte de los republicanos para convertirse en el de los demócratas. Con las reformas sociales de Franklin D. Roosvelt (Presidente en 1933-45) y el apoyo a los derechos civiles con los gobiernos de John Kennedy y Lyndon B. Johnson (1961-69) los afroamericanos fueron emigrando desde el republicanismo hacia los demócratas, a punto que hoy ellos son la raza que más mayoritariamente les apoya. Sin embargo, ese giro fue alienando a los conservadores blancos del sur los mismos que se irían apartando de los demócratas y que han hecho que hoy el sur sea republicano. En las últimas presidenciales Bush ganó ampliamente en todos los Estados sureños. Utah es el Estado que hoy da los mejores porcentajes electorales al republicanismo mientras que los mormones que le dominan son la religión que más se ha identificado con Reagan y los Bush.
Los republicanos se han ido re-posicionando como uno de los partidos más conservadores del mundo, mientras que los demócratas, quienes inicialmente estuvieron a su derecha, desde hace casi un siglo se le ubican a su “izquierda”. En política externa los republicanos han dejado de ser una casa abierta a los anti-intervencionistas (como los que se opusieron a participar en las dos guerras mundiales) para convertirse en paladines del intervencionismo militar unilateral.
LAS DIFERENCIAS
Ambos partidos comparten el mismo modelo de capitalismo de libre empresa privada con un sistema republicano y una política exterior y militar que garantice la hegemonía de su mega-potencia en el mundo. Si bien esto hace que algunos consideren que demócratas y republicanos sean dos brazos de un mismo cuerpo, lo cierto en que hoy ambos partidos representan distintas orientaciones y bases sociales.
Los republicanos tienen mayor peso dentro de la mayoría blanca protestante, así como dentro de los más pudientes y las corporaciones, los cristianos y muchas zonas rurales. Ellos son el baluarte de quienes sustentan distintas formas de conservadurismo en lo político, económico, social, religioso y en materia de política externa e inmigratoria.
Ellos postulan políticas monetaristas que buscan estimular a las inversiones reduciendo impuestos, controles y regulaciones. Plantean que el gobierno debe dejar de abarcar tanto en el campo económico para concentrarse en brindar mejor seguridad interna y externa. Cuestionan muchos gastos públicos y los beneficios sociales. A diferencia de los conservadores de Canadá, Reino Unido y Francia que defienden sistemas de salud universal y gratuita, los republicanos norteamericanos rechazan ello pues aducen que es “medicina socializada” y plantean que la salud sea pagada y ésta y los seguros deban estar en manos privadas.
Los demócratas se han convertido en la principal fuerza dentro de las minorías étnicas (a excepción de quienes han llegado a EEUU escapándose de los comunistas de Cuba y Vietnam), de las feministas y de los homosexuales. Son fuertes en las ciudades y dentro de los sindicalizados y los sectores más pobres y marginados. También tienen mayor influencia dentro de los académicos y profesiones liberales. Los Estados que más les apoyan son los más inclinados a ideas liberales como el Noreste, la zona de los grandes lagos y el Pacífico (incluyendo Hawai). Los republicanos dominan en el resto: el sur y el Oeste no costero.
Los demócratas tienden a plantear más impuestos a las ganancias y una economía más regularizada. En 1932 crearon con Roosvelt el “New Deal” donde se promovieron formas de estado de bienestar social y de protección a los más necesitados para incentivar el consumo y la economía. Hoy la mayoría de los economistas profesionales son demócratas pues muchos de ellos se sienten atraídos con su ideal de una economía “mixta” con un “presupuesto balanceado” y que busque disminuir la pobreza y las desigualdades con una redistribución tributaria. Este partido plantea más inversión en colegios y hospitales estatales para mejorar dichos servicios hacia los más necesitados mientras que los republicanos creen que eso perjudica el derecho que debe tener cada familia para decidir que centro de salud o de educación más le conviene. A pesar de prometer establecer un sistema universal de salud no lograron implementar éste. En 1993 cuando Bill Clinton llegó a la presidencia le dio a su esposa Hillary la tarea de hacer ello, pero ambos retrocedieron ante la presión de las grandes corporaciones médicas.
Estas diferencias económicas se manifiestan en cuestiones como el salario mínimo (que los demócratas apoyan pero que los republicanos creen perjudica a los inversionistas) o la protección al medio ambiente (que los demócratas llaman a privilegiar para “no destruir al planeta” mientras que los republicanos creen que nuevas regulaciones pueden jaquear nuevos capitales y empleos).
En el plano social los demócratas son más abiertos a apoyar al derecho al aborto o al de los homosexuales para unirse o adoptar niños, a la investigación de células madres y al pluri-culturalismo, mientras que son más duros contra la proliferación de la venta de armas. Los republicanos, en cambio, están muy influidos por la derecha religiosa que llama a defender la vida de los fetos, a que se instauren rezos en los colegios, que postula que los únicos matrimonios que debe haber y deben adoptar chicos son los que se da entre un hombre y una mujer, no quieren muchos controles al uso de armas por parte de los ciudadanos y se oponen a que se usen células humanas en esos experimentos. Muchos demócratas acusan a los republicanos de que, si bien hablan de obligar a las mujeres a continuar con embarazos que no quieren, incentivan la cultura de la muerte pues son campeones de la pena capital y la venta libre de rifles. Estos últimos, en cambio, retrucan que ellos son más serios en atacar al crimen.
Los republicanos son un reducto de las congregaciones cristianas (especialmente las de tipo pietista y los mormones) que llaman a que dios y la biblia dominen la escena política, moral y cultural, o a que en los colegios se enseñe que los humanos descienden de Adán y no del simio. El fundamentalismo bíblico ha sido impulsado por Bush para contrarrestar al islámico.
En cambio los agnósticos y sectores más pro-ciencia se sienten más cómodos con los demócratas. El 70% de los judíos y usualmente (aunque no siempre) los cristianos litúrgicos (como los católicos, episcopales o luteranos germanos) suelen votar demócrata. Tras las guerras contra Al Qaeda la comunidad musulmana, tradicionalmente conservadora, ha ido enajenándose del republicanismo para preferir a su competencia. En política externa los republicanos se han caracterizado por ser más duros e intervencionistas. Ellos apoyan haber invadido Iraq sin la venia de Naciones Unidas y la actual estrategia de Bush allí. Los demócratas les critican por que su unilateralismo les está empantanado en esa guerra, les ha hecho perder aliados y ha hecho que Al Qaeda avance en adeptos y acciones.
Los demócratas, si bien plantean restablecer la imagen internacional de su país, anteriormente han sido muy intervencionistas. Son ellos quienes lideraron a su país para que entre, contra una inicial fuerte oposición interna, a pelear en las dos guerras mundiales. Harry Truman, Presidente demócrata en 1945-53 y gestor de la OTAN y la guerra fría, entró en la guerra de Corea sin apoyo formal del congreso. Con las administraciones demócratas de Kennedy y Johnson (1961-69) se acentúa la guerra de Vietnam y se lanzó la fracasada invasión a Cuba, en cuyo conflicto casi estalla la primera guerra nuclear.
En la cuestión militar los republicanos son más proclives a pedir más soldados en Iraq y Afganistán y a aumentar el gasto militar (aunque puedan querer disminuir el gasto en servicios sociales) mientras que los demócratas son más permeables a recortes en el presupuesto bélico o en el uso de cierto tipo de armas. Mientras que Bush no considera que los combatientes no convencionales (“terroristas”) no deben ser tratados según las reglas para prisioneros de guerra de Ginebra, los demócratas creen que sí deben hacerlo y piden desmantelar Guantánamo.
Todos los republicanos aceptan que se pueda ir a bombardear Irán (cosa que Clinton podría compartir pero de lo que duda Obama), aunque algunos de ellos llaman incluso a lanzar misiles nucleares contra campos terroristas. |