| Los candidatos demócratas
Por Isaac Bigio
Analista Internacional
En el partido demócrata solo quedan dos aspirantes serios a la presidencia de los Estados Unidos de América: Hillary Rodham Clinton y Barack Hussein Obama.
El reciente retiro de John Reid Edwards puede que favorezca más a la primera que al segundo.
Edwards ha tenido un discurso populista y proteccionista que ha llamado a imponer el servicio universal de salud y a beneficios para los más pobres. Con ello él ha logrado calar dentro de muchos trabajadores y varones blancos. Al dejar la carrera sin apoyar a nadie él seguirá buscando negociar su apoyo a uno de los dos finalistas a cambio de concesiones políticas o tal vez para que le vuelvan a poner, como lo hizo Kerry en la elección pasada, dentro de la plancha presidencial. Su vacío le quita a la Clinton una barrera para llegar al electorado blanco que ella cree poder atraer mejor que su rival afroamericano.
Los Clinton representan al centro de su partido, aquella ala que postula que logró hacer que los demócratas sean elegibles al desafilar su anterior prédica pro-reforma social distanciándose de su pasado de keynesianismo económico. Para la “izquierda” del partido Clinton se acercó mucho a los republicanos al no implementar el sistema universal y gratuito de salud, al reducir impuestos y al lanzar varios ataques militares en Sudán y la ex Yugoeslavia. Por eso algunos de sus sectores vieron con simpatía la candidatura de Nader contra el vicepresidente Gore.
En la cuestión de la guerra de Iraq mientras Edwards se arrepiente de haber votado a favor de ésta pero Hillary no (aunque ahora si llama a retirarse de allí) Obama se jacta que él votó en contra cuando ésta y Bush eran muy populares.
Tanto los Clinton como Obama postulan irse replegando de Iraq para concentrarse en Afganistán y en dar con Bin Laden. Sin embargo, Obama va más lejos que ella en tender la mano a los regímenes contestatarios. El dice estar dispuesto a entrevistarse con Fidel Castro, Hugo Chávez, Bashar Assad y Mahmoud Ahmadinejad, algo que ella considera prematuro mientras no descarta apoyar un bombardeo sobre Irán.
La senadora Clinton se ha ido acercando a posiciones halconas durante la actual administración. Ella apoyó a Israel cuando invadió Líbano y cuando construye un muro para aislar a los palestinos.
Ambos plantean que en sus administraciones EEUU no volverá a actuar tan unilateralmente y buscará restablecer su imagen mundial, ella con un rostro femenino y él con uno de color.
Obama insiste en que él, a diferencia de ella, votó contra el unilateralismo y también plantea ir hacia un desarme que acabe con la eliminación de todas las armas nucleares del mundo.
Ambos plantean restablecer ciertos impuestos para levantar el sistema de salud y extender seguro al desempleo. Sin embargo, los dos no quieren seguir la ruta británica de tener un sistema de salud completamente público y buscan fórmulas mixtas donde tengan participación las corporaciones privadas de salud y seguros médicos.
Obama y Clinton apoyan la pena capital. Ella, si bien dice oponerse al aborto, no penalizará éste. Si bien ella dice rechazar los matrimonios homosexuales acepta uniones legales de parejas del mismo sexo.
Entre los Clinton y Obama se han producido fuertes choques personales. Ella le ha acusado a él de ser amigo y haber sido financiado por Tony Rezko, a quien esta semana acaban de volver a detener por fraude. El la ataca a ella de haber sido abogada y accionista de Wall Mart/ ASDA, una mega-cadena de supermercados cuestionada por muchos sindicalistas por sus bajos sueldos y condiciones laborales.
Si la Clinton llegó a tener hasta 30 puntos de ventaja sobre sus rivales y anhelaba con ser coronada, la irrupción del “joven afroamericano” le ha desestabilizado. Su marido al intervenir tanto en atacar a Obama le ha desfavorecido mostrando la posibilidad que los Clinton sean otra familia que remplace a la de los Bush o que vaya a una suerte de co-presidencia.
La forma en la cual los Clinton han golpeado a Obama ha hecho que Toni Morrison, el Nobel de literatura que acuñó la frase que Bill Clinton fue “el primer presidente negro de EEUU”, les cuestione y apoye a Obama. También ha hecho que Ted, jefe del “clan” Kennedy, se haya decidido a hacer campaña por Obama a quien la hija de JFK le caracteriza como el sucesor y heredero de su asesinado padre. Aunque dos hijas de Bob Kennedy apoyan a la Clinton, lo acontecido viene haciendo que la pugna por la candidatura demócrata enfrente a las dos principales dinastías de ese partido.
PERSPECTIVAS
Según los sondeos en el Súper Martes deberían quedar en la lid los dos candidatos que el New York Times ha recomendado: McCain y Clinton. Sin embargo, Romney y Obama tienen mucho vapor en sus maquinarias.
El millonario mormón tiene mucho dinero y apoyo dentro del corazón conservador de su partido, mientras que Obama viene despertando gran entusiasmo en capas jóvenes y de color que anteriormente no se sentían atraídas. El es uno de los factores que está haciendo que crezca ampliamente la participación de la población en las internas y caucus demócratas
Una polarización entre McCain y Clinton pondrá a los ‘moderados’ de ambos partidos tratando de competir por el centro mostrando cada cual muchos conocimientos y experiencia. Si Romney logra la proeza de derrotar al viejo zorro McCain ubicará a su partido en el campo de la derecha dura desde la cual buscará mostrar más consistencia pero que también le puede quitar votos, especialmente en sectores asustados por sus creencias religiosas o su extremo conservadurismo.
Si Obama se convierte en el primer candidato negro a la presidencia ello generará grandes expectativas, incluyendo dentro de votantes republicanos, que puedan estar ilusionados en un cambio, algo que es el slogan de su campaña. Una pugna entre él y Romney será entre la del primer afroamericano que quiera llegar a la Casa Blanca para postular más igualdad y conciliación entre las razas y el representante de la única iglesia que hasta hace 30 años era la única que negaba a la gente de color el derecho de ser sacerdote pues creían que la tez oscura es una mancha del pecado. También será entre dos semi-“outsiders” con poco o nula experiencia en Washington.
Romney si llega a competir con él o ella les buscará echar en cara que los demócratas debilitan a EEUU al proponer salirse de Iraq, con su liberalismo social pro-uniones gays y pro-aborto o no querer seguir reduciendo impuestos. Sin embargo, si él es candidato su partido será más vulnerable cuando los demócratas traten de capitalizar al centro, a los “moderados” y a las minorías étnicas.
McCain, mientras tanto, viene encabezando las encuestas mostrándose como un republicano que puede llegar a acuerdos con el otro partido y que tiene mucho coraje, experiencia y honestidad.
El resto del mundo, entre tanto, debe seguir mirando desde lejos y sin poder intervenir mucho sobre ello como los EEUU van eligiendo a su presidente. Esto, a pesar que dicha elección puede a la postre afectarles mucho más que varios problemas internos que sus propios países puedan tener. |