El Aedes Aegypti y la ciencia
En 1787 el botánico Jean Poiret publicó por primera vez la descripción de un mosquito que había estudiado durante una expedición al norte de África. Tiene todo el cuerpo cubierto con rayas plateadas y le pareció tan hermoso que frecuentemente se dejaba picar por el placer de observarlo.
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Mosquito transmisor del dengue
Aedes Aegypti |
Lo que no sabía era que el insecto después se haría famoso como el Aedes Aegypti, o “el odioso del Egipto”, transmisor del dengue.
En los Estados Unidos, el médico Benjamín Rush publicó en 1789 su libro “Investigaciones y observaciones médicas”, en donde describía una desagradable y postrante enfermedad febril que apareció en Filadelfia en el verano y otoño de 1780. Rush escribió que “su nombre más general entre todas las clases de gentes era la fiebre rompe-huesos”. En el Archivo del Palacio Real de Madrid, España, hay una serie de cartas fechadas en 1801 de la Reina Luisa a su ministro Manuel Godoy poniéndole al tanto de que estaba enferma. En una de las últimas cartas, del 12 de junio, se puede leer: “Yo estoy mejor, pues ha sido el resfriado de moda, que llaman dengue”. Aparentemente, esta palabra derivó del idioma africano Swahili, de la frase “ki denga pepo”, que quiere decir “ataque súbito de espasmos por un espíritu maligno”.
En 1903, el investigador H. Graham detalló en el periódico científico “Journal of Tropical Medicine” una serie de experimentos en el Líbano que indican que el dengue es transmitido por algún mosquito.
En 1907 Percy Ashburn y Charles Craig describieron en el “Journal of Infectious Diseases” sus investigaciones experimentales en Filipinas sobre la causa del dengue, con las cuales se descubre que el “espíritu maligno” es en realidad un virus.
En 1924 Joseph Siler, M.W. Hall y Arthur Hitchens publicaron en el “Journal of the American Medical Association” diversos experimentos con varias especies de mosquitos. Observaron cómo uno de ellos se alimenta de personas enfermas de dengue, se infecta y luego transmite esta infección a otros. Esta especie resultó ser el Aedes aegypti.
COMPORTAMIENTO
A. N. Clements, en su libro “La fisiología de los mosquitos”, de 1963, explica que sólo las hembras pican. Los mosquitos machos se alimentan primariamente de néctar de flores, en cuanto que los mosquitos hembras requieren una comida de sangre para producir los huevos. Se alimentan usualmente cada 3 a 4 días; en una única comida, un mosquito hembra típicamente consume más que su propio peso en sangre.
En noviembre de 2005, Richard Russell, Cameron Webb y Neil Davies describieron en el “Journal of Medical Entomology” experimentos realizados en una isla de la Polinesia Francesa. Encontraron que la frecuencia de picaduras por Aedes aegypti iba subiendo si vamos desde el final de la estación seca hasta el final de la estación lluviosa, y que en la región norte de la isla, donde están los puertos y aeropuertos y donde se concentra la población local y los turistas, la frecuencia de picaduras era significativamente más alta.
José Ordoñez González y colaboradores detallaron en el “Journal of the American Mosquito Control Association” del 17 de julio de 2001 experimentos realizados en el noreste de México, en donde 400 hembras marcadas y sin alimentar fueron sueltas en un campo con 100 trampas pegajosas posicionadas en un área de 300 m de diámetro. Luego de un periodo de 19 días, descubrieron que la máxima dispersión fue a una distancia de 120 metros.
Wannapa Suwonkerd y colaboradores describieron en el “Journal of Vector Ecology”, de este diciembre que pasó, una prueba en que fueron preparadas varias cabañas experimentales en Tailandia. Algunas se dejaron vacías, pero en otras se colocaron a voluntarios humanos como “carnada”, y en otras más se colocaron perros. Se soltaron 800 mosquitos marcados y se vio que la mitad de los mosquitos abandonó las cabañas vacías y las que tenían perros. La hora pico de salida fue entre las 14 y las 17 horas. Pero en las cabañas con personas dentro, más del 95% de los mosquitos prefirió quedarse. Se vio también que los mosquitos entran del exterior para dentro de la cabaña entre las 10 y las 12 del día, si es que la cabaña está vacía o con un perro adentro, pero si está ocupada por un humano suelen entrar ya antes, entre las 8:30 y las 11:30.
INSECTICIDAS
La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) provee una lista de productos evaluados y registrados para matar los mosquitos, como órgano fosfatos contra los adultos, bacterias para matar las larvas, sustitutos de hormonas para impedir su maduración, o aceites especiales o filmes monomoleculares para ahogarlas. Los piretroides son productos químicos sintéticos que actúan de una manera similar a los piretrinos, que son derivados de ciertas flores de crisantemos. Los piretroides son ampliamente usados para controlar varios tipos de insectos. Se usan como gotículas de aerosol muy fino que permanecen suspendidas en el aire, matando al mosquito adulto cuando entra en contacto con ellas. Típicamente están mezclados con un compuesto que baja las defensas del mosquito, como el butóxido de piperonila.
El único piretroide recomendado por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), con sede en Atlanta, para el uso por cuenta de personas del público en general es la permetrina.
La permetrina está registrada en los Estados Unidos desde 1977 y se vende en un gran número de productos hogareños contra diferentes pestes.
Como todo piretroide sintético mata a los insectos al excitar fuertemente el sistema nervioso. La permetrina hace que quede hipersensible a los estímulos de sus órganos sensoriales. En vez de enviar un único impulso en respuesta a un estímulo, los nervios expuestos a la permetrina envían un tren de impulsos. La permetrina bloquea el movimiento de iones de sodio desde el exterior hasta el interior de las células nerviosas, lo que provoca la excitación, según datos publicados por H. P. M Vijverberg y J. van den Bercken en 1990, en el periódico científico “Critical Reviews in Toxicology”.
OMS
La Organización Mundial de la Salud reportó en 1990 que revisó 3 estudios con ratones: en 2 de ellos los datos muestran que, en las hembras, la permetrina aumentó la frecuencia de tumores de pulmón; por tanto hay que tener cuidado en su aplicación y seguir siempre al pie de la letra las instrucciones que figuran en el embalaje del producto. Ante cualquier duda consulte inmediatamente con su médico.
REPELENTES
El doctor Mark Fradin, en el “Annals of Internal Medicine” del 1 de junio de 1998, da una lista de referencias para dos décadas de experimentos en que se probaron más de 20.000 sustancias diferentes, de las cuales surgió como campeón el “N, N dietil 3 metilbenzamida”; también conocido como “N, N dietil m toluamida”; “dietil toluamida” o simplemente DEET. Los datos mostraron que es el repelente contra insectos actualmente disponible de mayor duración en la protección y contra mayor variedad de insectos. Fue descubierto y desarrollado por científicos del Departamento (Ministerio) de Agricultura de los Estados Unidos y fue patentado por el Ejército de los Estados Unidos en 1946. Fue registrado para uso del público en general en 1957. Para la época del nuevo registro en 1998, la EPA estimaba que 30% de la población de Estados Unidos (unas 90 millones de personas) usaba DEET.
Infelizmente nada es perfecto en este mundo: Ali Abdel-Rahman, Ashok Shetty and Mohamed Abou-Donia relataron en el periódico científico “Experimental Neurology”, de noviembre de 2001, que ratas a las que se aplicaba DEET en la piel por largo tiempo presentaban daños cerebrales. En 50 años hubo 14 casos de enfermedades cerebrales en humanos (13 de ellos niños). De esos, 11 se recuperaron, pero 3 murieron: un caso detallado por C. Zadikoff en 1979, otro detallado por H. M. Heick y colaboradores en 1980 y otro por J. de Garbino y A. Laborde en 1983.
Pero hay que comparar estos 14 casos con los 50 millones a 100 millones de casos de dengue clásico, 500.000 casos de dengue hemorrágico y 20.000 muertes por síndrome de shock por dengue que suceden en el mundo por año, según estimativas de la OMS. La Asociación Estadounidense de Pediatría recomienda que los padres apliquen a sus hijos productos con una concentración de DEET que no sobrepase el 30%, de preferencia 10%.
El CDC lista como alternativas el Picaridin (KBR 3023), menos oleoso; y el impronunciable “3- [N-Butyl-N-acetyl]-acido aminopropionico, etil ester”; apodado “Insect Repellent 3535”, vendido desde hace más de 20 años en Europa. Pero todos son menos efectivos que el DEET.
Existen productos naturales, como el extracto de aceite de eucalipto, limón (que sin embargo es muy irritante a los ojos y no debe ser usado en niños menores de 3 años) y el aceite esencial de citronela, una planta de Indonesia. El Dr. Jerry Buttler, de la Universidad de Florida, con financiamiento de la empresa “International Flavors and Fragrances” (que provee ingredientes para la industria de cosméticos) formuló un repelente herbal que tiene como sustancia activa el geraniol. Pero Angela Brammer, colega del Dr. Buttler, aclara que su efecto protector es significativamente menor que el del DEET. Sepa que un mismo producto, pero de diferentes fabricantes puede tener eficacias diferentes. De cualquier manera, hay que leer y releer siempre las etiquetas de los productos, y seguir las recomendaciones al pie de la letra. Si tiene dudas o sospecha de una reacción adversa, consulte inmediatamente con su médico, mostrándole el embalaje.
¿UNA VACUNA CONTRA EL DENGUE?
La OMS informa que el dengue hoy está presente en la mayoría de los continentes y estima que 2.500 millones de personas (incluyendo 1000 millones de niños) están en riesgo de infectarse. La situación más grave se da en Asia y en los países del Pacífico, aunque en las Américas la cosa empeoró mucho en los últimos años. La urbanización sin planeamiento, la falta de control de mosquitos, el aumento de la población de las ciudades de países tropicales y los viajes de personas infectadas gracias a los modernos medios de transporte han contribuido para el marcado aumento de las epidemias.
El virus del dengue fue aislado por primera vez en 1943, por los japoneses Sumusu Hotta y Ren Kimura. Meses después, Albert Sabin (sí, el de la polio) y Walter Schlesinger, trabajando en Hawai y Nueva Guinea, aislaron otro tipo: DEN-2. En 1956, Bill Hammon, con colegas de Filipinas y Tailandia, aisló los serotipos DEN-3 y DEN-4.
Luego de una infección, el cuerpo crea resistencia contra el serotipo adquirido, pero no contra los otros. Por esto y por la posibilidad de que una vacuna para un serotipo lleve a dengue hemorrágico si luego uno se infecta con el serotipo equivocado, el control del dengue sólo será posible después de haber sido desarrollada una eficiente vacuna 4 en 1.
Una vacuna de virus vivos debilitados preparada por la Sanofi-Pasteur, y probada en colaboración con el Instituto de Investigación Walter Reed del Ejército de los Estados Unidos (WRAIR) en 78 niños en Bangkok, mostró 85 % de respuestas al DEN-1, 78 % al DEN-2, 100 % al DEN-3 y 76 % al DEN-4. Una técnica similar fue escogida por el WRAIR y la GlaxoSmithKline Biologicals, y en sus estudios pilotos en humanos consiguieron 90 % de respuestas al DEN-1, 60 % al DEN-2, 60 % al DEN-3 y 25 % al DEN-4. El sistema ChimeriVax, originalmente desarrollado para construir una vacuna contra la Encefalitis Japonesa, ha sido aplicada al dengue por la Acambis en los EUA. Evaluada en 56 voluntarios humanos, resultó en una respuesta de 100 % al DEN-2.
El desarrollo de estas vacunas es apoyado financieramente por Bill y Melinda Gates.
La erradicación del dengue está finalmente asumiendo prioridad, puesto que se está convirtiendo en nada menos que la principal enfermedad por mosquitos en el mundo.
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