Forenses pierden la capacidad de asombro y algo más
Trabajar con cadáveres investigando las causas que provocaron su muerte en escenarios sospechosos o violentos, puede resultar ser un asunto especial.
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Durante la investigación de un crimen, el médico forense acude con el fiscal, examina y recoge signos externos del lugar de los hechos, determina la hora probable de la muerte y realiza la autopsia al cadáver. |
Es la labor que realizan muchos profesionales que practican la medicina forense en todo el mundo. También llamada medicina legal, intenta a través de varias técnicas, atar los cabos sueltos de algunas muertes inexplicables como crímenes pasionales, suicidios o asesinatos.
Durante la investigación de un crimen, el médico forense acude con el fiscal, examina y recoge signos externos del lugar de los hechos, determina la hora probable de la muerte y realiza la autopsia al cadáver. Esta especialidad está relacionada con la actividad del poder judicial y se encarga de la investigación penal en los aspectos médicos como la valoración legal de lesiones, enfermedades mentales y discapacidades, así como del asesoramiento a jueces, tribunales de justicia y fiscales.
¿Es cierto que al ver toda clase de escenas mortales, los forenses pierden la capacidad de asombro hasta perder la sensibilidad humana?
Muchos sostienen que sí. El 70% de los casos tienen que ver con muertes violentas. Sin embargo, el resto, ese 30%, tienen que ver con personas que fallecen pero que no tienen un antecedente violento. Son personas que fallecieron por un padecimiento médico, pero que el caso se convierte en médico-legal, por ciertas circunstancias que lo hacen así.
Hay que saber, sin embargo, que la medicina forense no solo atiende la actividad en cadáveres. El 50% son cadáveres y el 50% son personas que están vivas y que requieren de la intervención de un médico forense o de otro especialista en algún área afín a la medicina forense, como la psicología, entomología, la química, etcétera.
No es que el médico forense se acostumbre a convivir solo con este tipo de actividad. Sin embargo, siempre se tendrá el desagrado de tener que atender casos de este tipo.
NO ES UNA COSTUMBRE
No es que el forense se acostumbre, pero tiene que desarrollarse como profesionales de esta área y tienen que aceptar que esta es la actividad que han elegido, que les gusta desarrollar, no porque sea bonita, pero es interesante. Y finalmente, es un servicio público que tiene una importancia tal que una equivocación puede alterar la investigación ministerial o judicial, por lo que tienen una alta responsabilidad para llevar a cabo su trabajo de una forma correcta, adecuada y rápida.
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