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SEGURIDAD
26 DE JUNIO DE 2007

Las actividades ilegales de la CIA

Por Federico Tatter

Comparto este editorial del diario mexicano LA JORNADA , quien sienta postura sobre el carácter de los documentos que serán desclasificados en breve sobre un período de la CIA , entre los años 1950 y 1975, parte de los conocidos como "las joyas de la familia".

Consta de 693 páginas y fue redactado en 1973 en un intento de balance del conjunto de actividades ilegales realizadas por esta alta agencia del gobierno y el estado norteamericano en ese período.
Actividades ilegales llevadas a cabo en su territorio y en territorio extranjero con conocimiento, aval y por encargo de su más alta autoridad, el poder ejecutivo, con conocimiento de sus fuerzas armadas, y el parlamento, dentro de la llamada "guerra fría".
Queda claro pues, el peso de las caracterizaciones, cuando este editorial, considera que la CIA es una de las herramientas privilegiadas del gobierno y el estado norteamericano para la planificación y puesta en práctica de la doctrina del "Terrorismo de Estado" dentro de su país contra sus ciudadanos y en el exterior contra todo opositor o resistente a este estado de barbarie, que lleva varios nombres como "Guerra contra el eje del  mal", "Guerra sucia", "Guerra Preventiva", "Guerra de Baja Intensidad", "Choque de Civilizaciones", "Guerra Global contra el Terrorismo", que ha recurrido y recurre hasta hoy en la actualidad a la comisión de aberrantes delitos de lesa humanidad utilizando brazos clandestinos, y de los que ni uno sólo de sus responsables, intelectuales o materiales, civiles o militares, operativos o planificadores, encubridores o propagandistas, ha sido llevado ante estrado judicial alguno, por temor o por directa connivencia en la impunidad de quienes han perdido su esencia como administradores de justicia. Y es la principal democracia del mundo, considerada incluso como el "faro de occidente" por propios y extraños en épocas de mayor brillo y esplendor.
Si en Latinoamérica y el mundo civilizado estamos tomando conciencia, y a través de ella, llevando a juicio a genocidas como Pinochet, Stroessner, Videla, también debemos llevar a esas mismas instancias y por las mismas razones a Henry Kissinger, George Bush, y todos los responsables norteamericanos de planificar y ejecutar el terrorismo de estado a escala planetaria. Hoy la CIA , sus homólogos, son un verdadero peligro para la humanidad, por el enorme poder que ostentan y por la discrecionalidad, arbitrariedad e impunidad con que lo ejercen.
El verdadero "choque de civilizaciones" está en nuestras casas ante nuestras narices, y es un choque vertical y transversal entre los genocidas y dictadores, y la ciudadanía que desea la democracia real con integración y respeto a los derechos humanos, políticos, económicos, culturales y sociales, como sistema de vida.

La CIA, el esbirro de Washington


Editorial de La Jornada. MEXICO. CITADO EN REVISTA REBELION. SECCION CUARTO REICH. Desde hace varias décadas, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ha sido acusada de realizar una amplia gama de actividades ilegales, y hasta criminales, contra los propios estadounidenses y contra ciudadanos extranjeros, acusaciones que han sido sistemáticamente desmentidas por Washington. Sin embargo, la próxima publicación, a fines de junio, de un archivo sobre los programas y operaciones ilícitos de la CIA deja en claro que la agencia ha sido un oscuro instrumento de la Casa Blanca para consolidar, por cualquier medio, su hegemonía mundial y minar la resistencia nacional e internacional a sus ambiciones.

Las actividades ilegales enlistadas en el archivo no dejan lugar a dudas: la CIA ha sido desde los años 50 la mano negra de Washington encargada de hacer las tareas sucias que la Casa Blanca prefiere mantener en secreto. Tal afán de incógnito se debe al carácter inaceptable y reprobable de sus acciones, contrarias al discurso de respeto a la democracia, al derecho internacional y a los principios humanitarios que los sucesivos gobiernos de Estados Unidos tanto han pregonado. Pero lo peor de todo es que la CIA sigue recurriendo a esas prácticas, a pesar de los escándalos y de la oposición que suscitan. Entre las medidas ilícitas perpetradas por la agencia figura el secuestro de un desertor ruso, el cual tiene su paralelismo actual con los secuestros de sospechosos de terrorismo por parte de la CIA en territorios de otros países y su traslado en vuelos secretos a cárceles clandestinas en terceras naciones.

La agencia también ha intervenido las comunicaciones de connotados periodistas, lo que constituye un inequívoco atentado contra la libertad de prensa. Aunado a esto, la CIA ha espiado a los disidentes y críticos de la política oficial, como los detractores de la guerra de Vietnam y los activistas en pro de los derechos civiles de la población negra de Estados Unidos, incluido Martin Luther King. En la actualidad, la CIA , junto con otras agencias de inteligencia, forma parte del programa Echelon, de espionaje electrónico y satelital a escala internacional, y del programa Carnivore, destinado al espionaje electrónico nacional. De hecho, la decisión de la Casa Blanca de autorizar la intercepción de comunicaciones sin la necesidad de una orden judicial es un eco de los métodos empleados por la CIA.

P or otra parte, la revelación de que la agencia fraguó complots para asesinar a jefes de Estado como Fidel Castro demuestra su falta de escrúpulos para recurrir a medidas propias de una organización mafiosa, a la vez que pone de manifiesto la intolerancia de Washington hacia los gobiernos que se oponen a sus designios. Ello sin mencionar que al mismo tiempo que la Casa Blanca intentaba eliminar a personajes como el mandatario cubano, alababa y respaldaba abiertamente a dictadores tan sangrientos como el chileno Augusto Pinochet, situación que pone al descubierto la hipocresía y el cinismo de la política exterior estadounidense.

Otro suceso que llama la atención es la experimentación de drogas en seres humanos financiada por la CIA para modificar, y por ende manipular, el comportamiento de las personas: se trata de programas prohibidos incluso por las leyes de Estados Unidos, que violan los derechos humanos y los principios éticos que rigen la investigación médica. Queda demostrado, pues, que la CIA es hoy por hoy el máximo exponente del llamado terrorismo de Estado y una de las entidades más peligrosas para la estabilidad mundial, sobre todo en el contexto actual de las guerras contra el terrorismo islámico y el narcotráfico internacional.

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